Aumentan las protestas en Perú tras el juicio político del presidente Martin Vizcarra.

Protestas de juicio político en Perú

Menos de una semana después de que Martín Vizcarra fuera depuesto como presidente de Perú en un proceso de juicio político por la vía rápida considerado por algunos peruanos como un golpe de Estado, la situación en la nación andina se ha vuelto más volátil a medida que aumentan las manifestaciones contra los nuevos líderes del país.

Alrededor de una docena de manifestantes resultaron heridos en enfrentamientos con la policía el jueves por la noche después de que miles de personas ingresaron al centro de Lima en oposición al nuevo líder Manuel Merino, quien derrocó a Vizcarra en una controvertida votación parlamentaria el lunes por la noche.

El congresista Gino Costa describió la reunión como “probablemente la más grande de Perú en los últimos 20 años”.

Las protestas fueron provocadas por la dramática e inesperada votación del lunes para acusar a Vizcarra, quien fue acusado de corrupción relacionada con su época como gobernador regional. Negó los cargos pero, utilizando una cláusula vagamente redactada en la constitución, los miembros del Congreso votaron abrumadoramente para destituirlo por motivos de “incapacidad moral permanente”. Horas más tarde, el Sr. Vizcarra renunció.

Por lo general, su trabajo iría al vicepresidente, pero el Sr. Vizcarra no tenía diputado, consecuencia de batallas anteriores entre el ejecutivo y el Congreso. En cambio, el cargo pasó al presidente de la cámara, Merino, un político de carrera relativamente desconocido y poco notable, que juró como el improbable presidente de Perú al día siguiente.

Muchos manifestantes dijeron que Merino no los representa y quieren que Vizcarra sea reintegrado, incluso si posteriormente es acusado de corrupción.

“Existe una gran controversia sobre si este juicio político fue constitucional o no”, dijo Costa, miembro del Partido Púrpura, el único bloque que respaldó a Vizcarra en la votación del juicio político.

“El país ha reaccionado. Veremos cuál es la reacción ”, dijo el viernes en un seminario web organizado por el Diálogo Interamericano con sede en Washington.

Lo que sucede a continuación no está claro.

En teoría, Merino permanecerá en el cargo hasta las elecciones del próximo año y se entregará al ganador en julio. Ha dicho que respetará el calendario electoral, pero sus oponentes temen que use su posición como trampolín para postularse o promover a un candidato de su elección.

Merino es miembro de Acción Popular, que tiene una vaga agenda populista de centroderecha y es el partido más grande en el fragmentado congreso de Perú.

Es probable que la Corte Constitucional se pronuncie sobre el proceso de acusación. Si encuentra que la votación fue inconstitucional, el Sr. Vizcarra podría ser reintegrado. De lo contrario, Merino se animará a continuar.

Otra opción es que Merino se vea obligado a transferir el poder a un encargado que guíe al país hacia el próximo año. El congresista Luis Roel ha sido mencionado como posible contendiente. Es miembro de Acción Popular de Merino, pero votó en contra del juicio político.

Merino nombró a su gabinete, que será dirigido por un controvertido conservador, Antero Florez-Aráoz, pero aún necesita que el parlamento lo apruebe. Algunas partes han dicho que lo respaldarán.

“Si el Congreso se niega a respaldar al gabinete, es difícil ver a dónde podría acudir Merino para obtener más candidatos ministeriales”, señaló la consultora Teneo.

El enfrentamiento ha generado preocupaciones en el extranjero.

La mayoría de los gobiernos latinoamericanos quieren ver qué decide el tribunal antes de reconocer a Merino como presidente. La Organización de Estados Americanos expresó su “profunda preocupación por la nueva crisis política” e insistió en que las elecciones deben seguir adelante según lo planeado. Human Rights Watch, con sede en Nueva York, argumentó que la votación de juicio político representa “una seria amenaza para el estado de derecho en el país”.

La crisis se produce cuando Perú enfrenta uno de los peores casos de coronavirus en el mundo. Más de uno de cada 1.000 peruanos ha muerto a causa del virus, una de las tasas más altas del mundo. Se espera que la economía se contraiga en un 12 por ciento este año, una de las recesiones más profundas en América Latina.

“Incluso si las protestas inmediatas cesan, es probable que la frágil legitimidad de Merino y los controvertidos aliados hagan que las semanas sean volátiles”, señaló Teneo.

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